Contribuyentes sujetos al Impuesto sobre Sociedades: sus sistemas informáticos de facturación deberán estar adaptados a los requisitos aplicables antes de esa fecha.
Resto de obligados tributarios incluidos en el reglamento: el plazo adicional no elimina el trabajo previo de análisis, configuración, pruebas y adopción.
La prórroga no debería convertirse en una excusa para posponer la decisión.
El cambio de calendario aprobado para VeriFactu ha generado una reacción previsible: muchas empresas han respirado y han aparcado el proyecto. Es comprensible, pero puede ser una mala decisión. Cumplir no consiste en activar una casilla cuando llegue diciembre de 2026. En un ERP como Microsoft Dynamics 365 Business Central, la facturación está conectada con clientes, impuestos, series, abonos, documentos, cierres, permisos y procesos administrativos. Si se toca tarde, se toca bajo presión.
El calendario se retrasa un año, pero el alcance técnico y operativo sigue ahí.
El Real Decreto-ley 15/2025 amplió los plazos de adaptación de los sistemas informáticos de facturación. La Agencia Tributaria establece ahora dos fechas: 1 de enero de 2027 para las sociedades y 1 de julio de 2027 para el resto de obligados. Hasta esas fechas existe un periodo de pruebas que permite ensayar el funcionamiento antes de que la obligación sea plenamente exigible.
El cambio no convierte VeriFactu en opcional. Lo que cambia es el tiempo disponible para preparar el sistema. Y ahí está la oportunidad: utilizar 2026 para validar datos, procesos, excepciones, certificados, comunicaciones y operación real sin la presión de una fecha límite inmediata.
La Agencia Tributaria también distingue entre la modalidad VERI*FACTU, que remite registros de facturación, y sistemas adaptados que no operan en esa modalidad. Además, determinadas empresas acogidas al Suministro Inmediato de Información pueden quedar fuera del marco SIF en los supuestos previstos. Por eso conviene analizar el contexto de cada empresa y no aplicar una receta genérica.
Cuanto antes se pruebe el circuito real, más fácil es descubrir excepciones sin convertir cada ajuste en una urgencia.
El problema no es generar un XML. El problema es que toda la facturación siga funcionando con control.
Una implantación pobre puede cumplir técnicamente y, al mismo tiempo, empeorar la vida del departamento financiero. La prueba de calidad no es que el sistema produzca un fichero. La prueba es que la empresa pueda facturar, rectificar, validar, recuperar documentos y responder a incidencias sin crear un proceso paralelo fuera del ERP.
Registro consistente
El dato que sale de Business Central debe ser coherente con la factura, la numeración, los impuestos, el cliente y el documento registrado. Un error en origen no se arregla por enviarlo automáticamente.
Remisión y respuesta
La operativa necesita saber qué se ha enviado, cuándo, con qué resultado y qué hacer si existe un rechazo o incidencia. La trazabilidad debe vivir donde trabaja el usuario.
Integridad y cadena de registros
El modelo exige preservar integridad, conservación, accesibilidad, legibilidad, trazabilidad e inalterabilidad. La empresa necesita confiar en el proceso y poder reconstruirlo cuando haga falta.
QR y documento final
El documento debe incorporar los elementos exigidos por el modelo aplicable. El usuario no debería tener que reconstruir manualmente la factura después del proceso de validación.
VeriFactu y factura electrónica no son lo mismo. Tu arquitectura debería contemplar ambos sin confundirlos.
Es uno de los errores más habituales. VeriFactu se relaciona con los requisitos de los sistemas informáticos de facturación y la generación, integridad y, en la modalidad correspondiente, remisión de registros. La factura electrónica B2B responde a otro marco y a otros procesos. Una empresa puede necesitar preparar ambos frentes y lo sensato es diseñarlos como piezas coordinadas del mismo ecosistema financiero, no como proyectos aislados que se pisan entre sí.
Control del sistema y de los registros de facturación
Pone el foco en cómo el sistema genera, conserva, encadena, identifica y, cuando se trabaja en modalidad VERI*FACTU, remite información de facturación a la Agencia Tributaria.
Documento electrónico, emisión, recepción y trazabilidad
Afecta al intercambio de facturas electrónicas y a los procesos asociados. En Business Central conviene resolverla con el mismo criterio: integración, gobierno y mínima intervención manual.
La decisión inteligente: no construir dos islas regulatorias. Si Business Central es el corazón financiero, conviene definir cómo convivirán VeriFactu, factura electrónica, documentos, archivo, permisos y automatizaciones en una arquitectura mantenible.
Cuando el cumplimiento se resuelve fuera de Business Central aparecen duplicidades, dependencias y puntos ciegos que después cuestan mantener.
Si facturas en Business Central, VeriFactu debería formar parte del proceso, no convertirse en una aplicación paralela.
La principal ventaja de trabajar desde el ERP es conservar una sola lógica de negocio. La factura nace de los mismos clientes, series, impuestos, condiciones y procesos que ya utiliza el área financiera. El reto consiste en añadir la capa regulatoria sin obligar al usuario a exportar datos, entrar en otra herramienta, volver a validar y reconstruir el documento final.
Business Central dispone de capacidades y marcos de localización para España, y Microsoft documenta opciones de integración con servicios externos para VeriFactu. La arquitectura elegida debe revisarse con criterio: alcance funcional, proveedor, costes recurrentes, dependencia externa, soporte, operación, evolución y compatibilidad con el resto de extensiones de la empresa.
Para organizaciones que buscan una solución integrada en el propio ERP, IB VeriFactu 365 incorpora la lógica necesaria para generar registros, enviarlos a la AEAT, tratar la respuesta, generar QR, mantener hash encadenado y archivar el proceso de forma trazable desde Business Central.
Una extensión para resolver el circuito completo dentro de Business Central.
IB VeriFactu 365 es la solución de Ayesa para integrar la facturación verificable en Microsoft Dynamics 365 Business Central. No se limita a generar un fichero. Está diseñada para cubrir configuración, creación del registro, comunicación, validación, QR, trazabilidad y archivo dentro del flujo operativo.
La diferencia es importante. Una empresa no necesita simplemente “cumplir”. Necesita que el cumplimiento sea mantenible, comprensible para los usuarios y compatible con su forma real de facturar.
Configuración por empresa y entorno
Parámetros, información del software, certificados y URLs de prueba y producción para controlar el despliegue con criterio.
Generación y envío
Creación de registros asociados a facturas y abonos y comunicación con la Agencia Tributaria dentro del flujo de facturación.
Respuesta, QR y documento final
Tratamiento de la validación y generación de los elementos necesarios para que el usuario pueda completar el circuito desde Business Central.
Archivo y trazabilidad
Histórico, recuperación y seguimiento del proceso para que cumplimiento y operación no se conviertan en mundos separados.
Siete preguntas que una empresa debería responder antes de activar VeriFactu.
La tecnología es solo una parte. Las decisiones que más problemas generan suelen aparecer cuando nadie ha definido qué ocurre con las excepciones, quién revisa errores o cómo encajan los cambios con la arquitectura financiera existente.
1. ¿Estamos realmente dentro del ámbito de aplicación?
Antes de configurar nada hay que revisar régimen, obligaciones y posibles exclusiones. No todas las empresas tienen exactamente el mismo escenario.
2. ¿Qué modalidad vamos a utilizar?
La decisión condiciona el flujo operativo. Conviene fijarla a partir del modelo fiscal, la operativa y el modelo tecnológico, no por inercia.
3. ¿Qué versiones y personalizaciones de Business Central tenemos?
SaaS, on-premise, NAV heredado, extensiones y desarrollos pueden cambiar el camino de implantación. El diagnóstico técnico debe preceder al calendario.
4. ¿Cómo se tratarán rechazos y excepciones?
El caso feliz siempre funciona en una demo. El proyecto real empieza cuando un registro falla, falta un dato o hay que corregir una factura.
5. ¿Qué necesita ver Finanzas?
Estados, errores, respuesta, documento final y trazabilidad deben ser accesibles para quienes operan el proceso sin depender continuamente de IT.
6. ¿Cómo encaja con factura electrónica y otras obligaciones?
VeriFactu no debería diseñarse ignorando eFactura, TicketBAI, modelos fiscales, archivo, reporting o gestión documental si forman parte del mismo proceso.
7. ¿Qué queremos evitar cuando llegue 2027?
La respuesta debería ser concreta: no interrumpir facturación, no crear tareas manuales, no depender de procesos externos, no perder trazabilidad y no improvisar soporte en pleno cierre. Esa lista es el verdadero criterio de éxito.
VeriFactu puede destapar una decisión más grande: seguir extendiendo NAV o aprovechar para modernizar el ERP.
Muchas empresas siguen facturando sobre Microsoft Dynamics NAV o Navision con personalizaciones acumuladas durante años. Ante una nueva obligación regulatoria aparece la tentación de añadir otro desarrollo y seguir. Puede ser válido en algunos casos, pero conviene comparar el coste de ese parche con una evolución planificada hacia Business Central.
La pregunta no es “¿puedo adaptar mi sistema?”. La pregunta es “¿merece la pena seguir invirtiendo en esta arquitectura para los próximos años?”. VeriFactu puede ser un detonante para revisar mantenimiento, soporte, seguridad, integraciones, reporting, extensiones y capacidad futura de automatización.
Si la empresa ya contempla modernizar su ERP, tiene sentido coordinar ambas decisiones. Una migración bien planteada puede evitar desarrollar dos veces la misma necesidad y dejar la organización preparada para Power Platform, Power BI, Copilot y agentes sobre una plataforma más actual.
Desarrollar primero para el sistema heredado y volver a resolverlo después en Business Central puede multiplicar esfuerzo y mantenimiento.
Qué haríamos durante 2026 para llegar a 2027 sin prisas.
No hace falta convertir VeriFactu en un macroproyecto. Sí hace falta secuenciar bien. Un enfoque sensato permite validar primero el escenario, después configurar, probar con casos reales y finalmente preparar a los usuarios.
Diagnóstico
Revisar régimen, versión, empresas, series, circuitos de facturación, extensiones, volumen, excepciones y coexistencia con otras obligaciones.
Diseño y configuración
Definir arquitectura, parametrización, certificados, permisos, comunicaciones y responsabilidades de soporte.
Prueba real
Probar facturas, abonos, errores, correcciones, respuestas, QR, archivo y recuperación. No limitarse al caso perfecto.
Puesta en marcha controlada
Preparar usuarios, soporte, seguimiento inicial y procedimiento de incidencias antes del periodo obligatorio.
No se trata solo de adaptar un ERP. Se trata de hacerlo sin perder continuidad, gobierno ni capacidad de evolucionar.
Ayesa Digital reúne una práctica Microsoft con cobertura en aplicaciones empresariales, Azure, datos e IA, Modern Work, seguridad y nube privada. Esa amplitud importa cuando una obligación fiscal toca ERP, identidad, integraciones, automatización, documentos y operación.
La propuesta de Ayesa365 combina implantación de Business Central, extensiones propias publicadas en el ecosistema Microsoft, experiencia en procesos financieros y capacidad para conectar después el ERP con Power Platform, Power BI, Microsoft 365, Azure, Copilot y agentes.
Lo que una empresa usuaria de Business Central debería tener claro sobre VeriFactu 2027.
¿Cuándo será obligatorio VeriFactu para una sociedad?
Los contribuyentes sujetos al Impuesto sobre Sociedades deberán tener adaptados sus sistemas informáticos de facturación antes del 1 de enero de 2027, conforme al calendario vigente publicado por la Agencia Tributaria.
¿Y el resto de obligados?
Para el resto de obligados tributarios incluidos en el ámbito del reglamento, la fecha de adaptación pasa al 1 de julio de 2027.
¿La prórroga significa que puedo olvidarme del proyecto durante 2026?
No es recomendable. 2026 es precisamente el mejor momento para evaluar alcance, elegir solución, configurar, probar y corregir excepciones antes de entrar en el periodo obligatorio.
¿Todas las empresas deben usar exactamente el mismo modelo?
No. Hay que revisar el ámbito de aplicación, modalidad y situaciones específicas como el uso del SII. La evaluación debe hacerse sobre el contexto fiscal y tecnológico real de cada organización.
¿Business Central puede adaptarse a VeriFactu?
Sí. Microsoft documenta capacidades para España y escenarios de integración con servicios externos. Además, Ayesa dispone de IB VeriFactu 365 para resolver el proceso integrado en Business Central.
¿Qué aporta IB VeriFactu 365?
Integra configuración, generación de registros, envío, respuesta, QR, hash encadenado, archivo y trazabilidad dentro del entorno de Business Central para evitar procesos paralelos.
¿VeriFactu sustituye a la factura electrónica?
No. Son ámbitos relacionados con la digitalización de la facturación, pero responden a marcos y procesos distintos. Conviene coordinarlos dentro de la arquitectura financiera.
¿Y si todavía utilizamos Dynamics NAV o Navision?
Conviene evaluar dos caminos: adaptar el sistema actual o coordinar la necesidad regulatoria con una migración a Business Central. La decisión debe considerar soporte, personalizaciones, costes, deuda técnica y hoja de ruta futura.
¿Qué debería probarse antes de producción?
Facturas, abonos, distintos tipos de clientes, impuestos, series, rechazos, correcciones, recuperación documental, QR, certificados, permisos y procedimientos de soporte.
¿Cuándo conviene empezar?
Cuando existe una fecha regulatoria conocida, lo sensato es empezar por diagnóstico y pruebas con suficiente margen. No hace falta activar todo mañana, pero sí evitar que la decisión llegue al cierre de 2026 sin análisis previo.
Antes de decidir una solución, confirma qué obligación aplica realmente a tu empresa.
Uno de los errores más caros en cualquier proyecto regulatorio es empezar por la tecnología. Antes de hablar de extensión, conector o calendario, hay que confirmar el encaje fiscal de la empresa. El régimen de IVA, la posible utilización del Suministro Inmediato de Información, el tipo de entidad y la forma de facturar pueden cambiar el alcance. Microsoft, en su documentación para España, recuerda precisamente que las empresas que operan bajo SII deben revisar el escenario porque el marco SIF no se aplica del mismo modo.
Esto es especialmente importante en grupos empresariales. Una organización puede tener varias sociedades, diferentes actividades, empresas con obligaciones distintas y un único entorno de Business Central o varios tenants. Aplicar una configuración uniforme sin analizar cada sociedad puede generar más complejidad que la que pretende resolver.
Por eso el punto de partida debería ser un inventario sencillo: entidades afectadas, régimen aplicable, sistema de facturación utilizado, versiones de ERP, volumen aproximado de facturas, series, particularidades y calendario. Con esa fotografía, la empresa puede decidir con mucha más seguridad qué adaptar, cuándo y con qué arquitectura.
Si hay varias sociedades, SII, diferentes ERPs o procesos especiales, conviene diseñar por escenarios y no por intuición.
Cinco formas de convertir VeriFactu en un problema operativo cuando podría ser un proyecto controlado.
La regulación no obliga a gestionar mal el cambio. La mayoría de complicaciones aparecen por decisiones de proyecto: empezar demasiado tarde, separar cumplimiento y ERP, ignorar excepciones o mantener demasiados pasos manuales.
Esperar a que falten pocas semanas
El calendario de 2027 puede transmitir una falsa sensación de distancia. Sin embargo, el proyecto puede exigir validaciones internas, pruebas con usuarios, coordinación con asesoría fiscal, revisión de personalizaciones y ajustes sobre varias sociedades. Cuanto más se comprime el tiempo, más fácil es aceptar una solución rápida que después queda como deuda operativa.
Resolverlo fuera de Business Central sin necesidad
Si el usuario tiene que exportar, revisar, enviar, esperar respuesta y volver al ERP para completar el proceso, se crea una brecha entre el sistema oficial de gestión y el proceso regulatorio. Esa brecha genera duplicidades, soporte adicional y más posibilidades de error.
Probar solo facturas perfectas
Una demo suele enseñar una factura correcta. Una implantación debe probar el mundo real: abonos, rectificaciones, series distintas, descuentos, errores de datos, clientes con casuísticas particulares, incidencias de comunicación, cambios de certificado y recuperación de documentos históricos.
No definir quién resuelve una incidencia
Cuando un registro falla, Finanzas necesita saber si debe corregir un dato, reintentar, escalar a IT o solicitar soporte al partner. Si esta responsabilidad no está definida, cualquier error sencillo se convierte en una cadena de correos y llamadas.
Diseñar VeriFactu sin mirar el resto del mapa financiero
La empresa puede estar implantando a la vez factura electrónica, automatización de cobros, confirming, reporting financiero, gestión documental o una migración de NAV. Si cada proyecto se decide por separado, aparecen solapamientos de datos, extensiones, proveedores y mantenimiento. El enfoque más rentable suele ser revisar el mapa completo y decidir qué capacidades deben convivir en Business Central.
VeriFactu no es solo un asunto de IT. Afecta a Finanzas, Administración, Fiscal y a quien gobierna el ERP.
Cuando el proyecto se entiende como una obligación técnica, los usuarios entran demasiado tarde. Cuando se entiende como un cambio de proceso, cada área puede validar lo que necesita antes de producción.
Dirección financiera
Necesita saber que el proceso no retrasará facturación, cierres ni cobro. También debe entender qué cambia en el control, qué visibilidad tendrá sobre errores y cómo afectará a las políticas internas.
Pregunta útil: ¿podemos demostrar qué ocurrió con una factura concreta sin pedir ayuda técnica?
Administración y facturación
Es el equipo que vivirá el proceso cada día. Necesita una experiencia clara, mensajes de error comprensibles, capacidad para recuperar documentos y un circuito que no obligue a duplicar tareas.
Pregunta útil: ¿qué hace el usuario cuando la operación no termina correctamente?
IT y responsable de aplicaciones
Debe vigilar arquitectura, compatibilidad, extensiones, actualizaciones, certificados, integraciones, monitorización y soporte. También necesita evitar que el proyecto cree un componente difícil de mantener en la próxima actualización del ERP.
Pregunta útil: ¿esta solución seguirá siendo gobernable cuando Business Central evolucione?
Fiscal y asesoría
Debe validar el encaje del escenario, interpretar casuísticas y ayudar a decidir cómo actuar ante excepciones. La tecnología no sustituye el criterio fiscal; lo implementa de forma consistente.
Pregunta útil: ¿el proceso refleja correctamente nuestra realidad tributaria?
Si hoy existen Excel, revisiones manuales y dudas sobre trazabilidad, no tiene sentido digitalizar el mismo problema.
VeriFactu puede ser una obligación. El proyecto no tiene por qué limitarse a cumplir.
Cada cambio regulatorio obliga a mirar procesos que muchas veces llevan años funcionando por costumbre. Ahí aparece una oportunidad útil: revisar series, datos maestros, circuitos de aprobación, gestión documental, roles, informes y excepciones. No para ampliar el proyecto sin límite, sino para corregir aquello que ya estaba generando trabajo innecesario.
Por ejemplo, si una empresa descubre que factura desde varias aplicaciones, que cada delegación aplica criterios distintos o que el cierre depende de conciliaciones manuales, adaptar VeriFactu sin abordar esa fragmentación puede dejar el problema intacto. En cambio, una revisión ligera del proceso puede reducir puntos de error y preparar mejor la organización para factura electrónica y automatización posterior.
Business Central permite conectar esa evolución con herramientas del ecosistema Microsoft. Power Automate puede ayudar a gestionar avisos y circuitos; Power BI puede aportar visibilidad; Microsoft 365 puede mejorar colaboración documental; y las extensiones de Ayesa permiten resolver necesidades fiscales y financieras sin construir cada pieza desde cero.
No todas las empresas necesitan el mismo camino. Estas son las decisiones que separaría.
Business Central Online, proceso estándar y pocas personalizaciones
Es el escenario más directo. El foco debería estar en seleccionar la arquitectura adecuada, configurar correctamente, probar casuísticas reales y preparar a usuarios. La simplicidad del entorno no elimina la necesidad de validar el circuito completo.
Business Central con muchas extensiones y desarrollos
Aquí la compatibilidad importa mucho. Conviene revisar qué extensiones tocan facturación, documentos, impuestos, series o procesos de registro. El riesgo no está solo en VeriFactu, sino en la interacción entre piezas.
NAV o Business Central on-premise heredado
Es necesario contrastar la posibilidad de adaptación con el roadmap del ERP. Si la empresa ya planea migrar, puede resultar más eficiente coordinar ambos proyectos que invertir dos veces en la misma necesidad.
Grupo con varias sociedades y diferentes obligaciones
No conviene asumir que todas deben desplegarse igual. Se necesita una matriz por sociedad: obligación, ERP, volumen, calendario, responsables y particularidades. Después puede definirse una arquitectura común donde tenga sentido.
Si puedes responder estas preguntas, ya tienes medio proyecto ordenado.
Identifica obligación, fechas y posibles escenarios especiales.
Business Central SaaS, on-premise, NAV u otra plataforma.
Volumen, series, abonos, particularidades, picos y cierres.
Extensiones, informes, documentos, impuestos e integraciones.
Finanzas, Fiscal, IT y partner deben tener responsabilidades claras.
Corrección, reintento, soporte, trazabilidad y escalado.
Evita desplegar soluciones duplicadas o incompatibles.
Poner una fecha interna evita que el proyecto vuelva a dormirse.
Una fecha legal no debería ser tu fecha de proyecto.
El 1 de enero o el 1 de julio de 2027 son fechas de obligación. La fecha interna debería ser anterior: diagnóstico, prueba, validación y operación estable antes de que cumplir deje de ser opcional. Esa diferencia de meses es la que separa una transición ordenada de una implantación bajo presión.
No necesitas correr en 2026. Necesitas llegar a 2027 con las decisiones importantes ya tomadas.
El valor de empezar con tiempo no está en adelantar trabajo porque sí. Está en poder separar decisiones. Primero se confirma el alcance fiscal. Después se revisa el ERP. Luego se prueba la solución con casuísticas reales. Más tarde se prepara a los usuarios. Cada fase puede cerrarse con criterio antes de pasar a la siguiente.
Cuando todo se concentra en las semanas previas a la obligación, las empresas tienden a aceptar más procesos manuales, menos pruebas, más dependencia del proveedor y soluciones que después nadie quiere tocar. Cuando existe margen, se puede comparar alternativas, documentar responsabilidades y diseñar un circuito que siga siendo razonable cuando cambien usuarios, versiones o necesidades.
Por eso el verdadero objetivo no debería ser “tener VeriFactu antes de la fecha”. Debería ser tener una facturación estable, trazable y mantenible antes de que la fecha legal convierta cualquier incidencia en una urgencia. Esa diferencia es pequeña en apariencia y enorme en operación.
Además, disponer de tiempo permite validar algo que suele olvidarse: el soporte posterior. No basta con que el sistema funcione el día del arranque. Hay que saber quién atenderá incidencias, cómo se mantendrán certificados y configuraciones, qué ocurrirá en una actualización de Business Central y cómo se incorporarán futuros cambios regulatorios sin rehacer el proyecto. La estabilidad empieza antes del go-live.
Agencia Tributaria
Consulta los plazos vigentes y la información oficial del Reglamento de sistemas informáticos de facturación.
Microsoft Learn
Microsoft mantiene documentación específica de la localización española de Business Central y escenarios de integración con VeriFactu.
IB VeriFactu 365
Conoce la solución de Ayesa para integrar el proceso VeriFactu directamente en Business Central.
Extensiones financieras y fiscales
Revisa cómo Ayesa aborda VeriFactu, factura electrónica, TicketBAI, IRPF, confirming, gestión documental y analítica sobre Business Central.
Si utilizas Business Central, 2026 es el momento de revisar el encaje antes de que el calendario mande.
Cuéntanos tu versión, modalidad, número de empresas, situación actual y necesidades. Podemos ayudarte a valorar alcance, arquitectura, compatibilidad y el camino más razonable para implantar IB VeriFactu 365 sin romper tu operativa financiera.

Business Development Manager | PSELLER Microsoft en Ayesa | Miembro Unidad Transición Energética, Climática y Urbana en Tecnalia | Secretaria de la Junta Directiva del Cluster de la Construcción (Build INN)

