Imagen de la noticia ROI de Microsoft 365 Copilot: cuándo ampliar licencias
Microsoft 365 Copilot · Adopción · Medición · Inversión

ROI de Microsoft 365 Copilot: cómo decidir si ampliar licencias sin disparar el presupuesto

Comprar licencias es fácil. Justificarlas bien ya es otra historia. Si quieres dejar de discutir por intuiciones y empezar a decidir con datos, adopción real, métricas de productividad y criterio de negocio, este contenido va exactamente de eso.

La conversación sensata no es cuántas licencias hay activadas. La conversación sensata es quién las usa de verdad, para qué, qué tareas cambian, cuánto valor producen y cuándo tiene sentido ampliar, reasignar o frenar. Aquí se aterriza el tema sin humo, sin fuegos artificiales y sin fórmulas mágicas que prometen retornos imposibles.

Objetivo
Escalar con criterio y no por presión interna

Pregunta clave
¿La licencia está generando uso, hábito e impacto?

Error habitual
Confundir asignación de licencias con valor real

Resultado
Una decisión defendible ante CIO, CFO y dirección

Lo importante de verdad

Una licencia de Copilot no vale por lo que cuesta. Vale por lo que cambia.

Hay una manera muy rápida de arruinar una iniciativa de IA: comprar licencias, repartirlas a toda velocidad y esperar a que el retorno aparezca solo. Ese planteamiento suele producir tres efectos bastante poco elegantes. Primero, usuarios que apenas prueban Copilot un par de veces. Segundo, equipos que sí lo usan, pero en tareas tan superficiales que cuesta justificar el coste. Y tercero, una dirección que al cabo de unos meses empieza a preguntar dónde está el valor prometido.

La buena noticia es que el problema no es Copilot. El problema es la forma en la que se decide. Si una organización trata Microsoft 365 Copilot como un gasto de licencia y no como una capacidad que necesita adopción, gobierno, medición y casos de uso bien seleccionados, acaba evaluándolo mal. Si por el contrario lo trata como una palanca de productividad con objetivos concretos, la conversación mejora mucho.

Por eso este contenido no va de repetir lo obvio. Va de poner orden. De separar lo que es asignación de licencias, lo que es uso activo, lo que es hábito real y lo que es impacto de negocio. Porque si mezclas esas cuatro capas, todo parece ir estupendamente hasta que toca justificar presupuesto delante de dirección financiera. Y ahí es donde se desinfla el discurso.

La tesis es muy simple: no deberías ampliar licencias por intuición, por presión del proveedor o porque otra empresa lo esté haciendo. Deberías ampliarlas cuando puedas demostrar, con suficiente evidencia, que determinados perfiles están obteniendo valor repetible y que ese valor merece escalarse.

Las cuatro capas que debes medir antes de hablar de ROI

1. Cobertura y asignación

Cuántas licencias existen, a qué perfiles se han asignado, qué áreas están cubiertas y cuáles no. Es el nivel administrativo. Necesario, sí. Suficiente, ni de lejos.

2. Uso y adopción

Usuarios activos, frecuencia, aplicaciones donde se usa, continuidad en el tiempo, patrones por equipo y evolución tras la formación. Aquí dejas de contar licencias y empiezas a mirar comportamiento.

3. Productividad

Reducción de tiempo en preparación, síntesis, borradores, seguimiento, reuniones, investigación y recuperación de contexto. Aquí empieza a verse si Copilot ahorra fricción de verdad.

4. Impacto de negocio

Mejor respuesta, más capacidad comercial, menor ciclo de revisión, menor carga administrativa, mejor calidad de entregables o decisiones más rápidas. Aquí ya no hablas de IA. Hablas de negocio.

Punto crítico

La licencia no es el caso de negocio. El caso de negocio es el cambio en el trabajo.

Esto parece una obviedad y, sin embargo, es justo donde más empresas tropiezan. El ROI no sale de multiplicar el número de usuarios por una promesa general de “ahorro de tiempo”. Sale de demostrar que determinados procesos cambian de forma repetible, que el tiempo recuperado se utiliza mejor y que esa mejora merece escalarse.

Si no puedes conectar la herramienta con una tarea, una frecuencia, una mejora y una consecuencia de negocio, no tienes un caso de inversión. Tienes entusiasmo. Y el entusiasmo dura bastante menos que una renovación de licencias.

El error más extendido

No, multiplicar minutos ahorrados por coste salarial no te da un ROI serio

La fórmula parece irresistible: un usuario dice que ahorra media hora al día, multiplicas por días laborables, por coste/hora y por número de licencias, y te sale un resultado gigantesco que parece una mina de oro. El problema es que esa cifra suele estar construida sobre una colección de suposiciones bastante frágiles.

Supone que el ahorro percibido es real, estable y comparable entre perfiles. Supone que el tiempo recuperado se convierte automáticamente en valor económico. Supone que no hay coste de adopción, soporte, gobierno o corrección. Y supone también que ese tiempo se dedica después a una actividad que crea valor y no simplemente a aliviar saturación sin más efecto medible.

Eso no significa que el tiempo no importe. Importa muchísimo. Significa que el tiempo ahorrado debe conectarse con una consecuencia de negocio: más actividad de venta, menor ciclo de cierre, más capacidad analítica, menos trabajo administrativo o mejor calidad de decisión.

Lo que sí funciona

Una cadena de impacto más honesta

Tarea
¿Qué actividad concreta mejora Copilot?

Frecuencia
¿Cuántas veces sucede y en qué perfiles?

Mejora
¿Reduce tiempo, fricción o retrabajo?

Consecuencia
¿Qué efecto real tiene sobre negocio o capacidad?

Matriz de decisión: quién debe mantener, recibir o perder licencia

Alta frecuencia · Alto impacto

Este grupo es el sueño de cualquier responsable de inversión. Usa Copilot con regularidad, en procesos relevantes, y muestra mejoras razonables en tiempo, calidad o capacidad. Aquí ampliar tiene sentido y profundizar en casos de uso todavía más.

Baja frecuencia · Alto impacto

No hay que descartar a estos perfiles porque usen Copilot menos veces. Si interviene en actividades de alto valor como comités, propuestas complejas, análisis o revisión ejecutiva, la frecuencia baja puede convivir con un retorno alto.

Alta frecuencia · Bajo impacto

Aquí suele haber usuarios activos que se mueven en tareas demasiado pequeñas. No es una mala noticia: significa que existe hábito. Lo que falta es redirigirlo hacia casos de uso más valiosos o procesos mejor diseñados.

Baja frecuencia · Bajo impacto

No siempre significa fracaso, pero sí una señal clara para revisar selección, formación y necesidad real. En este cuadrante es donde más sentido tiene reasignar licencias y dejar de fingir que todo usuario debe tener la misma experiencia.

Pilotar bien o perder tiempo

Qué deberías medir en 8 a 12 semanas antes de tomar una decisión de ampliación

Un piloto útil no termina con “ha gustado bastante”. Eso no ayuda a decidir inversión. Un piloto útil debería resolver preguntas más concretas: qué perfiles generan valor, qué casos de uso se repiten, qué barreras frenan adopción, dónde se diluye el retorno y qué colectivos están listos para una segunda fase.

Lo mínimo razonable es segmentar por rol. Dirección, ventas, marketing, finanzas, RR. HH., operaciones, consultoría o proyectos no trabajan igual. Si metes a todos en una sola media, acabas con una cifra inútil que no ayuda ni a ampliar ni a recortar. También conviene separar tareas frecuentes de tareas de alto valor aunque ocurran pocas veces. Copilot puede tener un papel muy potente en ambas.

En ese periodo deberías combinar datos de actividad con observación cualitativa. Cuántas personas lo usan, sí. Pero también para qué lo usan, qué bloqueos encuentran, qué esperan de él, qué aplicaciones utilizan y qué tareas empiezan a cambiar. La combinación de señales cuantitativas y entrevistas breves es la que realmente empieza a contar una historia útil.

Y, muy importante, el piloto debe tener propietario. Si nadie se responsabiliza de recoger datos, interpretar resultados y proponer acciones, la iniciativa se convierte en una colección de anécdotas simpáticas sin capacidad de mover decisiones.

Uso

Usuarios activos, frecuencia, aplicaciones y continuidad tras la formación.

Cambio

Tareas que ahora se hacen de forma distinta, más rápida o con menos fricción.

Bloqueos

Permisos, falta de casos de uso, expectativas poco realistas o baja integración en el trabajo diario.

No todo es Microsoft 365 Copilot

A veces no te falta una licencia. Te falta una combinación mejor entre Copilot, Copilot Chat, automatización y agentes.

Una de las razones por las que conviene medir bien es que no todos los problemas deben resolverse ampliando Microsoft 365 Copilot. Hay casos de bajo valor donde un agente concreto o una automatización pueden ser más eficaces. Y hay colectivos donde Copilot Chat o una estrategia de adopción más enfocada puede ofrecer más retorno que una licencia adicional.

Por eso el objetivo no debería ser tener más licencias que nadie. El objetivo debería ser construir un mapa realista de capacidades de IA dentro de la organización.

Copilot para trabajo diario y recuperación de contexto
Power Automate para tareas deterministas repetitivas
Agentes para preguntas, acciones o flujos especializados
Gobierno y seguridad para evitar un caos elegante

Ejemplos de métricas por perfil: dónde encontrar el valor de verdad

Dirección y managers

Tiempo de preparación de comités, capacidad para sintetizar información, calidad de briefs, rapidez para convertir reuniones en decisiones, visibilidad de siguientes pasos y reducción de esfuerzo de coordinación.

Ventas

Preparación de reuniones, velocidad de seguimiento, calidad de resúmenes, ahorro en trabajo administrativo, cobertura de cuentas y tiempo disponible para actividad comercial real.

Marketing

Primeras versiones de contenidos, síntesis de investigación, reutilización de activos, reducción de tiempo de preparación y mayor capacidad de experimentación sin añadir equipo.

Finanzas

Preparación de análisis, resumen de documentación, comparativas, soporte al cierre, menor tiempo en tareas de consolidación narrativa y mayor foco en excepciones.

Recursos Humanos

Preparación de comunicaciones, documentación, materiales internos, resúmenes de feedback y reducción del tiempo empleado en tareas administrativas de soporte al empleado.

Consultoría y proyectos

Actas y seguimiento, recuperación de contexto, borradores, comparación de documentos, identificación de riesgos y menor esfuerzo en coordinación no facturable.

Cuándo no ampliaría

Hay momentos en los que la mejor decisión es decir todavía no

Si el piloto muestra uso esporádico, si la organización no ha trabajado casos de uso por rol, si nadie lidera la adopción o si los problemas de permisos y contenido siguen sin resolverse, ampliar licencias no suele arreglar nada. Lo único que hace es extender el problema.

Tampoco ampliaría si el criterio es puramente político: “todo comité directivo la tiene”, “lo ha pedido otro área” o “hay que parecer innovadores”. Las licencias de IA no son un trofeo corporativo. Son una inversión.

Y tampoco ampliaría si la organización no está dispuesta a reasignar. Una cartera de licencias debe moverse. Si las asignas una vez y nadie quiere revisarlas después, acabas con una adopción maquillada y un presupuesto mal defendido.

Cuándo sí tendría sentido

Las señales que sí justifican una segunda fase

Perfiles bien identificados, uso recurrente, mejora observada en tareas concretas, responsables internos comprometidos, capacidad de soporte y un modelo de gobierno suficiente para escalar sin convertirlo en un experimento sin dueño.

También ayuda mucho que existan tres o cuatro casos de uso defendibles con evidencia, aunque todavía no se hayan convertido todos en euros. Dirección puede aceptar incertidumbre. Lo que no acepta tan bien es vaguedad.

Cuando la decisión se presenta por colectivos, casos de uso y escenarios de crecimiento, la conversación cambia de tono. Deja de ser “queremos más licencias” y pasa a ser “queremos ampliar donde ya se está creando valor”.

Cómo se lo contaría a un CFO

Qué debería incluir un business case serio de Microsoft 365 Copilot

Un business case defendible no necesita inflar números. Necesita estructura. Empezaría por explicar qué perfiles se analizaron, qué licencias tienen, qué uso muestran, qué casos de uso relevantes se observaron y qué barreras siguen abiertas. Después mostraría una clasificación por grupos: dónde mantener, dónde ampliar, dónde formar mejor y dónde reasignar.

A continuación aterrizaría el coste total de la siguiente fase. No solo licencias: también soporte, acompañamiento, gobierno y seguimiento. Este punto es clave porque muchas veces se defiende el ROI sin reconocer el coste de convertir la herramienta en hábito de trabajo. Y, francamente, eso debilita mucho la conversación financiera.

Por último presentaría escenarios. No uno. Escenarios. Un escenario conservador con ampliación selectiva. Otro algo más ambicioso por áreas. Y, si procede, un escenario de mantenimiento sin crecimiento para continuar observando. Eso ayuda a dirección a elegir en vez de sentirse empujada.

La clave está en que el CFO no necesita que le hables de prompts ni de maravillas tecnológicas. Necesita que le expliques cómo cambia la productividad, qué riesgo existe, qué inversión total se propone y qué criterio usarás si el valor no se confirma.

Plan de 90 días

De “tenemos Copilot” a “sabemos exactamente dónde genera retorno”

Días 1 a 15: segmentar usuarios, revisar licencias, definir casos de uso y crear una línea base sencilla. Días 16 a 30: formar por rol y activar hábitos concretos de uso. Días 31 a 60: observar señales de adopción, entrevistar, medir y localizar bloqueos. Días 61 a 75: ajustar, reasignar alguna licencia si hace falta y reforzar casos con más potencial. Días 76 a 90: construir el caso de negocio con escenarios de crecimiento.

Ese recorrido no solo ayuda a decidir sobre Copilot. Sienta además la base para futuras decisiones sobre agentes, automatización y otras capacidades de IA dentro de Microsoft 365 y Power Platform.

Preguntas frecuentes que suelen aparecer cuando toca decidir

¿Cuánto tiempo hace falta para medir algo serio?

Lo razonable suele estar entre ocho y doce semanas si hay casos definidos, acompañamiento y responsables internos. Menos tiempo puede enseñar curiosidad. No siempre enseña hábito ni impacto.

¿Un usuario poco activo debe perder la licencia?

No automáticamente. Puede estar en un perfil de baja frecuencia pero alto impacto. La decisión debe mirar contexto, tareas y valor, no solo actividad bruta.

¿Se puede justificar ROI sin convertir todo a euros?

Sí. Tiempo de ciclo, capacidad, calidad, reducción de trabajo administrativo y mejora en velocidad de respuesta son perfectamente válidos si están conectados con objetivos reales.

¿Tiene sentido licenciar a todo el mundo?

En la mayoría de organizaciones, no de entrada. Es mejor construir oleadas por perfiles y valor observado que repartir sin criterio.

¿Qué pasa con las licencias infrautilizadas?

Hay que revisar causa y luego decidir. A veces falta formación. Otras veces sobran licencias. Fingir que eso no existe es mala gestión.

¿Dónde encajan agentes y automatización?

Encajan precisamente donde una licencia adicional de Copilot no es la mejor respuesta. Por eso conviene decidir sobre capacidades, no solo sobre producto.

Dónde se rompe la promesa

Siete errores que hacen que Copilot parezca menos útil de lo que realmente podría ser

El primero es seleccionar usuarios por jerarquía y no por carga real de trabajo. Que alguien tenga un cargo alto no significa automáticamente que sea el mejor candidato para un piloto. A veces los perfiles que más valor obtienen son quienes pasan buena parte de la semana preparando propuestas, analizando información, redactando entregables, siguiendo proyectos o gestionando mucha coordinación.

El segundo error es dar una formación genérica y considerar cerrado el tema. Una sesión brillante sobre capacidades no equivale a una adopción real. Lo que mueve el uso es enseñar tareas concretas por rol y revisar una o dos semanas después qué ha ocurrido.

El tercer error es evaluar demasiado pronto. Los primeros días suelen estar contaminados por curiosidad. Hay usuarios que prueban mucho al principio y luego desaparecen. Otros tardan algo más, pero cuando encuentran un caso de uso potente lo incorporan a su rutina. Si cortas demasiado pronto, confundes novedad con hábito.

El cuarto es medir actividad sin contexto. Puedes observar muchas interacciones y, aun así, muy poco impacto. También puede ocurrir al revés: poca frecuencia, pero gran valor en momentos críticos. La lectura aislada de datos de uso conduce a conclusiones pobres.

El quinto error es no revisar permisos, estructura documental y acceso a la información. Copilot no crea magia a partir del desorden. Si el conocimiento relevante está desperdigado, duplicado o escondido en repositorios mal gestionados, la experiencia será peor y la percepción de valor también.

El sexto es no tener una política de reasignación. Mantener licencias infrautilizadas solo para evitar conversaciones incómodas es una mala práctica de gestión. Y el séptimo es suponer que toda necesidad de IA debe resolverse con Microsoft 365 Copilot. A veces hace falta una automatización, un agente o simplemente rediseñar el proceso sin añadir más tecnología.

La suma de estos errores no solo reduce el retorno. Peor aún: distorsiona la percepción de la herramienta y lleva a tomar decisiones demasiado extremas, como escalar de forma indiscriminada o descartar prematuramente una capacidad que sí podría generar valor si estuviera mejor enfocada.

Cómo traducir el valor por áreas sin inventar cifras

Ventas y desarrollo de negocio

Si Copilot ayuda a preparar reuniones, resumir actividad, redactar seguimientos, ordenar notas y recuperar contexto, el valor no debe quedarse en “ahorra tiempo”. La pregunta útil es si ese tiempo recuperado se reinvierte en más cuentas, mejor cobertura comercial o propuestas mejor preparadas. Si no se conecta con actividad comercial, el retorno queda a medias.

Dirección y comité

En perfiles directivos, el impacto puede no estar en “más producción”, sino en mejor síntesis, mayor rapidez para revisar información, mejor preparación de decisiones y menos tiempo perdido recomponiendo contexto entre reuniones, correos y documentos.

Finanzas, legal y áreas de análisis

Aquí el valor suele estar en preparar borradores, resumir documentación, comparar información, sintetizar incidencias y centrar el trabajo humano en revisión y juicio, no en tareas repetitivas de preparación. El ahorro bruto importa, pero lo decisivo es liberar atención para trabajo de más nivel.

Marketing, operaciones y proyectos

En estas áreas, una parte del retorno aparece en velocidad de coordinación, generación de primeras versiones, documentación, seguimiento y reutilización de conocimiento. Si esto permite al equipo asumir más volumen sin crecer al mismo ritmo, la mejora ya tiene una traducción empresarial razonable.

La cartera de casos de uso

Una forma bastante más inteligente de gobernar Copilot: tratar los casos de uso como un portfolio

Cada caso de uso debería tener una ficha simple: perfil objetivo, tarea, frecuencia, dolor actual, forma en que interviene Copilot, riesgo, métrica y evidencia disponible. Parece más trabajo. En realidad ahorra muchísimo caos después.

Cuando gestionas el despliegue como un portfolio, dejas de discutir en abstracto y empiezas a priorizar por impacto, madurez y escalabilidad.

Exploración: casos prometedores todavía sin evidencia suficiente.
Validación: ya existe señal de uso y mejora en una tarea concreta.
Escala: el valor es suficientemente claro como para ampliarlo a otros equipos.
Salida: el caso no merece más esfuerzo o encaja mejor en otra tecnología.

Gobierno y seguridad

Si el dato, los permisos y el conocimiento están mal, el ROI también se resentirá

Hay empresas que intentan evaluar el retorno de Copilot sin mirar el terreno sobre el que trabajan los usuarios. Y eso es como evaluar un coche solo por el motor ignorando que las ruedas están pinchadas. Si los permisos no están bien definidos, si el contenido está mal organizado, si los repositorios son un pequeño laberinto y si la gente no sabe dónde vive la información importante, la experiencia con Copilot se resiente desde el primer minuto.

Esto no significa que debas esperar a tener una arquitectura documental perfecta para empezar. Significa que el gobierno del dato forma parte del retorno. Una organización que mejora permisos, estructura de contenido y hábitos de colaboración no solo ayuda a Copilot; también mejora su propio funcionamiento interno.

Aquí es donde la conversación suele volverse más madura. El ROI ya no se presenta como un asunto aislado de una licencia, sino como parte de una evolución de Microsoft 365: mejor uso del entorno, más aprovechamiento de Teams, Outlook, Word, SharePoint y conocimiento compartido, y una preparación real para otras capacidades de IA.

Dicho de otra forma: medir bien el ROI de Copilot también sirve como excusa excelente para descubrir dónde están las debilidades de adopción, información y gobierno dentro de la organización.

Checklist para comité de inversión: antes de aprobar más licencias, estas preguntas deberían estar respondidas

1. ¿Qué porcentaje de usuarios asignados utiliza Copilot de forma suficientemente recurrente?

2. ¿Qué tres o cinco casos de uso muestran una mejora defendible?

3. ¿En qué perfiles aparece el mayor potencial de escalado?

4. ¿Qué barreras siguen frenando la adopción actual?

5. ¿Qué licencias están infrautilizadas y podrían reasignarse?

6. ¿Qué parte del valor proviene de tiempo, qué parte de calidad y qué parte de capacidad?

7. ¿Qué recursos de formación, soporte y gobierno requerirá la siguiente fase?

8. ¿Existe una alternativa mejor a más licencias para algunos colectivos?

Reasignar sin drama

Mover licencias no es reconocer un fracaso. Es gestionar bien una inversión.

Muchas organizaciones se resisten a retirar una licencia porque sienten que eso envía un mensaje negativo al usuario o deja en mal lugar el piloto. En realidad ocurre lo contrario. Una iniciativa madura demuestra precisamente que es capaz de corregirse.

Lo importante es que exista un criterio claro: revisar actividad, hablar con el usuario, comprobar si hubo formación suficiente, evaluar el valor real y decidir si esa licencia produce más retorno en otro perfil. Si una organización no se atreve a hacer esto, terminará acumulando gasto por inercia.

En muchos casos, además, la reasignación actúa como una forma de aprendizaje. Descubres qué roles encajan mejor, qué necesidades estaban mal entendidas y qué casos de uso todavía no estaban maduros.

Disciplina de medición

Cuanto mejor midas Copilot hoy, mejor preparado estarás para medir agentes mañana

La empresa que aprende a relacionar uso, cambio de tarea, mejora y efecto de negocio con Microsoft 365 Copilot está construyendo una competencia muy valiosa. Esa disciplina servirá después para evaluar automatizaciones, agentes y otras capacidades de IA.

Y eso tiene bastante más valor estratégico que una simple discusión sobre cuántas licencias comprar en la siguiente renovación.

La conclusión que sí importa

El mejor resultado no es que todos tengan Copilot. El mejor resultado es saber exactamente dónde crea valor y actuar en consecuencia.

Eso significa mantener licencias en unos perfiles, ampliar en otros, reasignar donde no encaja, reforzar formación donde el valor todavía es incipiente y complementar con automatización o agentes cuando el proceso lo pida. Suena menos épico que un despliegue masivo. También suena bastante más inteligente.

La consecuencia de trabajar así es que la conversación sobre IA dentro de la empresa mejora de forma radical. Ya no gira en torno a expectativas vagas, sino a capacidades concretas, retornos plausibles y decisiones de inversión cada vez mejor justificadas.

Y eso, honestamente, es justo lo que diferencia una iniciativa de IA interesante de una iniciativa de IA que realmente merece seguir creciendo.

Si además la organización conecta esta medición con iniciativas de Power Platform, con la hoja de ruta de ERP + IA o con una estrategia más amplia de productividad en Microsoft 365, el retorno deja de medirse como una anécdota aislada y empieza a entenderse como parte de una evolución empresarial mucho más consistente.

Credenciales Microsoft

Ayesa aporta visión de negocio, arquitectura Microsoft y capacidad para conectar productividad, automatización, datos e IA

Si la conversación ya no es solo “activar Copilot” sino medir su valor, encajarlo con gobierno, conectarlo con Power Platform y preparar el siguiente salto hacia agentes y automatización, necesitas un enfoque bastante más serio que un despliegue de licencias sin acompañamiento.

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